LA
SELECCIÓN DE NUESTRO CACHORRO
La palabra “selección” implica
tomar decisiones, por lo que en éste apartado, lo que vamos a
intentar es aportar una serie de pasos a seguir para no perderse
en la toma de decisiones, y para que, en lo posible, se tome la
decisión acertada.
Lo primero que tenemos que tener
en cuenta es que adquirir un Bobtail, supone un desembolso
importante de dinero. Ni que decir tiene, que en ningún caso
éste debería ser un problema, teniendo en cuenta la
contraprestación que recibiremos para nuestra salud y nuestra
felicidad.
Lo siguiente que deberemos hacer
será decidir dónde lo adquirimos. En éste punto, es importante
recordar, para qué lo queremos exactamente, es decir, será solo
y nada menos que nuestro mejor amigo, queremos viajar con él a
concursos de belleza o será el compañero que hará disfrutar de
sus mejores años a nuestra abuela, a los niños, etc.
En cualquiera de los casos,
nosotros recomendamos que el lector se ponga en contacto con un
criador profesional de la raza, que cumpla con todos los
requerimientos legales y sanitarios, y que tenga reconocido
prestigio por haber criado, durante años, ejemplares que
cumplían a la perfección con las características típicas de la
raza, entre las cuales deberemos dar prioridad a la conservación
del carácter del Bobtail, que es la principal fuente de alegrías
para sus propietarios.
Está claro que de nada sirve leer
esto y enamorarse de las características de una raza, si luego
vamos a buscar a nuestro amigo, a un lugar en el que no se
realiza selección alguna encaminada a cumplir fielmente esas
características.
El Estándar de Raza, es un
documento creado por las Sociedades Caninas, para declarar cómo
deberían ser todos los ejemplares de una raza, sin embargo, el
hecho de que se haya escrito, no implica que todos los
ejemplares cumplan esas características. En realidad, solo los
ejemplares que han nacido fruto de una selección de sus
progenitores seria y realizada por verdaderos expertos de la
raza, tienen ciertas garantías de cumplir todas las
características del estándar, y en caso de no cumplirlas todas,
si que serán extremadamente parecidos.
Si por el contrario, adquirimos
un ejemplar que es fruto del cruce del perro de un vecino
nuestro con la perra de un primo de nuestro vecino,
encontraremos que ese cruce puede no ser apropiado, que no hay
ningún criterio de selección racial, y que por lo tanto, todo lo
que podamos decir aquí acerca del Bobtail, no tiene por qué
poder aplicarse a ese animal.
Desde luego, cualquier perro
puede ser un excelente compañero, y desde luego, todos se
merecerán nuestro amor, pero es una pena, que habiendo elegido
la raza que más se ajusta a nuestras necesidades y a nuestro
carácter, perdamos la oportunidad de disfrutar con un animal
totalmente compatible al que también seremos capaces de
satisfacer, por no elegir correctamente al criador.
Para asegurarnos que se trata
de un criador solvente y con garantías, deberá ofrecernos, sin
que se lo pidamos, un contrato de compra-venta que establezca un
periodo de garantía. Deberá enseñarnos sin reparos, los
pedigríes del padre y de la madre, y será mucho más interesante,
si además podemos ver al padre y a la madre, y éstos viven en el
mismo criadero.
El criador deberá tener un
AFIJO reconocido por la FCI (Federación Cinológica
Internacional). Un afijo es algo similar a una marca o un
apellido, que adquiere un criador y que llevarán todos sus
cachorros.

Deberá poseer la licencia de
Actividades Molestas, Insalubres y Peligrosas, y sus
instalaciones deben haber obtenido la calificación de Núcleo
Zoológico.
**************introducir foto documento núcleo
zoológico y otras licencias. *************
Además deberá enseñarnos el
justificante de haber realizado la inscripción de la camada en
el LOE (Libro de Orígenes Español), que es lo que nos garantiza
que nuestro perro tiene Pedigrí.
El criador que posea toda ésta
documentación, es un criador serio, que paga sus impuestos, y
que, por lo tanto, pretende mantener su afición durante mucho
tiempo, pues de no ser así, no le saldría rentable el gasto que
supone estar en regla.
Que sea un empresario serio, no
implica que sus ejemplares sean buenos, pero si que sean sanos,
y que hay unas garantías en la compra que no encontraremos en
ningún otro lugar.
Será muy positivo si tenéis la
oportunidad de visitar el criadero, y podéis observar si sus
propietarios se han preocupado de crear un entorno amable para
los perros, que pueda garantizar un desarrollo armonioso y
feliz. En un lugar así, los cachorros se verán juguetones, de
ojos vivarachos, bastante espabilados y carentes de
enfermedades. También puede identificarse a los buenos criadores
en las exposiciones de belleza. El verdadero apasionado del
bobtail, cuando va a una exposición de belleza, tiene a sus
perros acicalados, pero con el morro mojado de haber bebido
agua, los saca a pasear y les hace correr para que se
desahoguen, les habla y les acaricia con tanta naturalidad que
puede llegar a parecer que esta loco, y en la mayoría de los
casos, tendrán el pelo manchado de haber estado, recientemente,
jugando en un jardín.
Cuando hayamos dado con un
criador que nos inspire confianza, todo será más fácil, podremos
ponernos en sus manos y dejar que nos ayude a elegir el ejemplar
más apropiado. Por muy grande que sea el criadero y muchos
cachorros que haya, un criador que ama la raza y a los perros,
llama a todos los adultos por su nombre, y si le encontramos en
las perreras, tendrá toda la ropa sucia por haber dejado que
todos los perros se le encaramen para poder acariciarlos, ya que
sabe que para que un Bobtail sea feliz, hace falta algo más que
una buena alimentación.
Ese criador, conocerá muy bien a
todos y cada uno de los cachorritos, a los que habrá cuidado
desde que nacieron.
Éste es un punto muy importante a
la hora de elegir un criadero, el hecho de que el criador
conozca las características de cada cachorro, implica que ha
realizado una labor crucial para el desarrollo posterior del
perro: la socialización.
Es muy positivo que un cachorro
se encuentre cómodo en el regazo de un ser humano y haya
aprendido a jugar con las manos de su amo desde que nació. Para
conseguir esto, es necesario coger al cachorro a menudo a lo
largo del día y acostúmbralo al olor de los humanos, a que le
levanten del suelo, a la voz de las personas, etc.
De este modo, tendremos perros
completamente equilibrados, que no sufrirán traumas al abandonar
el regazo de su madre, que se acostumbrarán de inmediato a sus
nuevos dueños y que serán excelentes con los niños,
aportándoles serenidad y sobre todo, cariño.
Un cachorro que haya tenido poco
contacto con el ser humano, porque su madre haya estado siempre
en la perrera, sufrirá un enorme trauma al salir del criadero, y
además, nunca será ese perro tan “humano” que es el Bobtail.
Por otro lado, un criador
responsable, nunca dejará sus cachorros en una tienda,
exponiéndoles a modificaciones importantes del carácter, así
como a las penurias y carencias físicas que supone pasar varios
meses expuesto al público en un espacio claramente insuficiente.
Si ya hemos aplicado todos estos
consejos, estaremos ante el criador apropiado, y a él, deberemos
hacerle las siguientes preguntas que estarán en función de cual
sea nuestro modo de vida.
Si queremos un ejemplar que
vivirá en un piso y pasará gran parte del día solo, no
deberíamos adoptar al cachorro más activo de la camada, pues se
aburrirá.
Si por el contrario tenemos una
tienda cara al público, y queremos que se pase todo el día con
nosotros en ella, no debemos elegir al más tímido.
Deberemos preguntarle sobre el
carácter del ejemplar que nos gusta, y seguir su consejo. Es muy
típico llegar al criadero y que nuestros hijos se abalancen
sobre el primer cachorro que les hace caso.
Esa puede ser una excelente
elección, pero también puede que nos equivoquemos. Ya que un
perro más activo necesita más ejercicio, así como uno más mimoso
no debería vivir en el jardín, ni el más independiente debería
vivir con una familia numerosa.
Si hacemos caso del criador, y
éste se ha interesado por nuestro tipo de vida, acertaremos con
seguridad.
Sin embargo, no debemos olvidar
que no estamos eligiendo un coche, sino alguien a quien querer,
y por lo tanto, si hay un momento en el que un cachorro nos
“entra por los ojos”, debemos seguir a nuestro corazón, porque,
pase lo que pase después, ésta habrá sido la elección apropiada.
Además, dejando aparte su
personalidad, todos los bobtails tienen un excelente carácter.
Lo que sí podemos hacer es hablar
con el criador antes de que nos enseñe la camada, y tomar una
serie de decisiones anticipadas, que nos ayuden a no dejarnos
llevar, tanto, por lo impulsos.
Debemos decidir si lo queremos
macho o hembra, si lo llevaremos a concursos de belleza, si lo
preferimos muy grande o más comedido y si tenemos alguna
preferencia insalvable acerca de los colores.
En cuanto a si elegir macho o
hembra, es una cuestión eterna, y que no tiene solución. Ambos
son muy cariñosos, muy obedientes, igual de espectaculares,
excelentes compañeros, deportistas, guardianes, etc.
La hembra tiene un ciclo
menstrual que hace que cada seis meses aproximadamente sea,
durante unos días, el objetivo de los deseos de todos los
perros del barrio y si es macho, deseará permanentemente a
todas las perras del barrio que se encuentren en celo.
Lo que no es cierto es que los
machos orinen las paredes, o que los machos sean pendencieros y
las hembras no. Para cuando un macho comienza a levantar la pata
para orinar, es cuando empieza a marcar su territorio, sobre los
6 u 8 meses, y para entonces, ya le habremos educado a no orinar
en casa ni en el suelo ni en la pared.
Y en cuanto a lo pendencieros que
puedan ser, y dado que el Bobtail no es propenso a ello, solo
será necesaria una educación cariñosa para tener un enorme
peluche al que todos querrán tener cerca, por lo que ni los
machos ni las hembras darán problemas.
La decisión puede dejarse al
azar, o aplicar otros criterios, como el de si queremos que
algún día tenga cachorros, o si nos interesa tener un excelente
campeón de exposiciones que luego pueda ser un buen semental.
También, deberemos observar
algunos detalles físicos, que nos garanticen la salud y la
calidad de vida de nuestro futuro amigo
y la ausencia de defectos
genéticos que vayan en contra del estándar de la raza.
El cachorro debe reaccionar a los
estímulos, es decir, que si le tocamos o le despertamos
mientras duerme, debe moverse ya sea escapando o asustándose, o
simplemente lamiéndonos, lo cual dependerá del tipo de estimulo
que hayamos aplicado.
El cachorro estará tierno, tendrá la piel jugosa
y bien hidratada. Si se tira de ésta, con suavidad, volverá
inmediatamente a su sitio.
No tendrá la barriga colgante, ni la mirada
triste. Jugará con sus hermanos o con los zapatos de su criador
o los de cualquiera que se le acerque. Su pelo se verá
brillante, aún estando sucio.
Con mes y medio, el pelo, tendrá una longitud de
unos 2,5 cm. Sus deposiciones, deben ser compactas y si
después de adquirido cambian, avisarás rápidamente a su
criador y este te aconsejará qué hacer.
Si se le llama o se hace ruido, él atenderá
rápidamente aunque sea de lejos y aun no tenga confianza con
nosotros, se verá que está atento.
Caminará con paso firme, sin tambaleos, y moverá
sus cuartos traseros como si pedalease en bicicleta.
Visto desde atrás, tendrá las patas paralelas,
sin juntar los corvejones (codos).
Orejas caídas, mirada triste y piel reseca o poco
elástica son síntomas típicos de un cachorrito que no se
encuentra bien.
Si
supera este primer examen, se trata de un cachorro aparentemente
sano. Para que esto siga siendo así, no deberemos sacarle del
criadero antes de que el criador nos asegure que el cachorro se
encuentra preparado y después de haber constatado que come
correctamente el pienso rehidratado que tiene a su disposición
en la perrera.
En
cualquier caso, nunca se hará antes de los 45 días de edad.
Antes de que el cachorro sea
entregado, exigiremos al criador, que ya haya sido vacunado de
la primera dosis de la vacuna Tetravalente u otra similar,
contra la parvo virosis, el moquillo, la hepatitis infecciosa y
la leptopirosis.
Como ultima recomendación, hemos
de añadir que no es recomendable comprar cachorros que se
encuentren expuestos en escaparates de tiendas. Estos pobres
cachorros se encuentran sometidos a un traumático estrés
emocional debido a la permanente presión que suponen las
continuas alteraciones provocadas por cada una de las personas
que se acercan al escaparate a golpearlo buscando la atención de
los cachorritos.
Por otro lado, este estrés
emocional, unido al contacto con otros animales y con otros
cachorros de distinta procedencia, aumenta enormemente la
posibilidad de que se produzcan enfermedades víricas o
infecciosas.
A todo lo anterior, tenemos que
añadir el hecho de que desagraciadamente, estos cachorros suelen
estar en espacios tremendamente reducidos, en los que no solo no
pueden jugar como sería normal para su correcto desarrollo, sino
que en algunos casos, casi no pueden moverse, lo que desemboca
en dolencias musculares y malformaciones óseas. Quizás sean
éstas, suficientes razones para sacar a un cachorrito de una
tienda en la que se encuentre en estas condiciones.
Desgraciadamente, con eso solo conseguiríamos que al día
siguiente fuese otro el animalito que sufriese en el escaparate.
Nosotros siempre hemos recomendado que solo se compre en tiendas
por medio de fotografías y acreditaciones de los criaderos. El
proceso es perfecto: Cuando el interesado pregunta en la tienda,
ésta le informa de los posibles criadores a los que se puede
acudir con garantías, el cliente toma una serie de decisiones en
base a las condiciones que ofrece cada criadero y a la raza,
sexo, color, etc., del animal que pretende adquirir, y
posteriormente, la tienda consulta al criador acerca de los
cachorros disponibles.
El último paso se produce, cuando el
criador se cita con el
cliente, en la tienda, ya sea en persona, para entregarlo, o
por medio de transporte especializado si está lejos. El cliente
recoge el cachorro que desea, sin que el animalito pase ni un
minuto en el escaparate.
De este modo, los cachorros pasan
directamente del regazo de su madre a las manos de sus nuevos
padres adoptivos, disminuyendo el estrés y permitiendo mantener
las garantías sanitarias y la calidad del carácter del cachorro.
Por último, es conveniente
contemplar aquí la posibilidad de que por cualesquiera motivos,
nos hayamos decidido por la compra de un ejemplar ya criado, que
ofrece ventajas y desventajas. Tanto si lo compramos como si lo
adoptamos, un animal de más de seis meses tiene una serie de
particularidades que hacen necesario nuestro análisis.
Afortunadamente, para algunos
cachorros grandes que “estorban” en sus casas, sus amos se
preocupan de darlos en adopción en lugar de abandonarlos.
También existe la posibilidad de
que queramos adquirir un cachorro ya criado, para tener
garantías de su aspecto y salud, ya que cuanto mayor es un
cachorro, más fácil será garantizar su calidad y menos probable
la aparición de problemas de salud.
Para estar seguros de que
realmente adquirimos un ejemplar sin taras, debemos fijarnos en
los siguientes puntos:
-
El bobtail debe presentar un
carácter alegre y confiado, sin ninguna muestra de hostilidad o
miedo.
-
La apariencia general debe ser
voluptuosa y robusta.
-
La dentadura debe estar completa y
en un estado de desgaste acorde a su edad. Debe estar en buenas
condiciones de higiene.
-
Sus ojos deben estar limpios y sin
problemas de ectropión o entropión.
-
Los testículos deben estar
completos y bien colocados.
-
A esta edad podremos pedir que se
le realicen las radiografías de cadera, para poder conocer si
existe algún grado de displasia de cadera.
Al igual que para un cachorro,
deberemos exigir una serie de garantías genéticas y sanitarias
por escrito.
No estaría de más, antes de
formalizar la adquisición, hacer una visita al veterinario, que
pueda certificad el estado de salud del animal.
En cualquier caso, la
singularidad de un cachorro de más de 6 meses, que no se
encuentra camuflado e inmerso en una gran camada de pequeños
cachorritos, unido a su imponente e irresistible encanto, harán
muy difícil rechazarlo una vez que lo hayamos conocido.
No olvidemos nunca, que lo
importante de un bobtail es su capacidad de hacernos felices, y
por lo tanto, deberemos anteponer eso a otro tipo de
consideraciones.
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